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Controlar la ansiedad: psicología personal



Este es el artículo 100 de este blog y antes de comenzar con el contenido que se alude en el título, quiero agradecer a todos los que pasáis por aquí, vuestra fidelidad, comentarios y visitas.
Dicho lo cual, hoy quiero dar algunas pautas para controlar la ansiedad que esporádicamente todos sufrimos y que no es sinónimo de patología.

Cuando hablo de que este tipo de sensaciones no son sinónimo de ninguna patología tratable, me refiero a la ansiedad que percibimos en esos momentos en los que nos encontramos inquietos, nerviosos o sencillamente estresados, provocando que nos cueste concentrarnos o incluso dormir.

 La ansiedad puede provocar incapacidad de concentración, acciones compulsivas por parte de quien lo sufre, incapacidad de dormir, estados permanentes de nerviosismos y algunos síntomas nerviosos mas dependiendo del grado de intensidad de la misma.

Esta ansiedad normalmente es provocada por alguna circunstancia puntual como una entrevista de trabajo, una cita importante o cuando lamentablemente nos encontramos en un círculo de duelo por la pérdida de alguien querido, no necesariamente por fallecimiento, sino también por rupturas o despedidas no deseadas.

Técnicas para controlar estados de ansiedad personal
Lo primero que vamos a hacer para controlar nuestro estado de ansiedad es evaluar la intensidad de la misma y para ello vamos a hacer lo siguiente:

1-Primero vamos a detectar el motivo que nos produce la ansiedad.
Hay ocasiones en las que sabemos claramente el motivo, pero en otras debemos acordarnos de la última vez que nos sentimos bien y a raíz de ahí, buscar el problema que nos ha ocasionado la ansiedad que estamos sufriendo.

2-Una vez que sepamos el motivo que nos ha provocado el sentimiento ansioso, vamos a trabajar con un ejercicio sencillo.
Los problemas se ven diferente si los miramos desde un prisma exterior, por lo que vamos a jugar a que somos otra persona, para tratar de determinar el consejo que daríamos a algún amigo que se encontrase en la misma circunstancia.

El mejor remedio, está dentro de uno mismo, por lo que es muy práctico plantearnos el problema como si fuese de otro y a raíz de ahí, buscar los consejos y soluciones que daríamos a terceros.

3-Si el punto anterior no funciona, podemos probar con otro ejercicio práctico, que consiste en simular que el hecho problemático no ha ocurrido. ¿Cómo te sentirías?, ¿Serías capaz de mantener otro estado anímico?...

Si cualquiera de las respuestas a estas preguntas es negativa, hemos confundido el problema que nos provoca ansiedad, por lo que en este caso debemos volver al punto número uno, para tratar de determinar el detonante de nuestra ansiedad.

SI por el contrario, encontramos respuestas positivas, debemos trabajar en el problema y encontrar soluciones prácticas que en el caso del duelo, no incluyan devolver a esa persona.

Por experiencia diré, que el mejor tratamiento para superar una pérdida es exclusivamente profesional, ya que el ser humano no tienen mucha capacidad para superar depresiones por fallecimientos cercanos, así que si este es tu caso, no desesperes porque acabarás superándolo.

Con este artículo, espero ayudaros a superar estados de ansiedad momentáneos.

Como siempre me despido, esperando haber sido de utilidad.

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